PUEBLO CHICO… Emociones o cualquier cosa

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Por: El Dueño del Rancho

240417

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Más allá de las reacciones, los argumentos o las sobrevaloradas “propuestas”, a las campañas políticas las definen las emociones.

 

Emociones que el candidato expresa, que hace sentir en los votantes, que provoca en sus adversarios, entre los políticos y entre el llamado “círculo rojo”… Emociones que finalmente se reflejarán en votos.

 

Más allá de que el formato es largo, aburrido, rígido y hasta obsoleto, los debates electorales siguen siendo la única oportunidad para que los ciudadanos veamos “de que están hechos” los candidatos para proponer, refutar y “capotear” los golpeteos en su contra.

 

En el debate de los candidatos de San Miguel de Allende no hubo sorpresas, estuvo pobre de propuestas, pero peor aún: hubo carencia de verdaderas emociones:

 

Mauricio Trejo fue sobrio pero contundente. No se enganchó con los ataques y alusiones que le hicieron los demás contendientes. Se comportó como “el rival a vencer” y aguantó vara. Generó que los otros candidatos enfocarán sus participaciones en él y replicó los comentarios referidos. Se la llevó “tranqui”.

 

Quién no se esperaba que todos lo señalarán y replicaran sus respuestas fue Osvaldo García. El “Doc” no la vio venir y se mostró titubeante, nervioso y hasta desencajado, ya que su discurso lento y acartonado lo perjudicó y tampoco tuvo capacidad de respuesta cuando fue llamado “el panista candidato de Morena” y solo expresó una cara larga y contenida para no mostrar su dolor interno; es decir, le dieron los golpes y se le notó.

 

Por su parte, Vero Agundis se mostró tranquila y hasta cierto punto estática. En su afán de ser ecuánime le faltó energía, no demostró emociones positivas, ni proyectó alguna hacia los espectadores y ni siquiera a su porra. Su participación no conmovió a nadie, ni levantó el ámpula esperada al ser llamada la vocera de los hermanos Villarreal. Con Verito: Ni fu, ni fa.

 

De los demás, ni sus equipos de campaña han de ver aguantado sus “participaciones”, que no trascendieron, no impactaron en los candidatos “punteros” y solo hicieron más largo este debate. La única emoción que generaron fue el hartazgo de escucharlos a sabiendas que ni ellos mismos se creen que pueden obtener medianamente un resultado positivo como para colgarse en el próximo ayuntamiento.

 

Si las campañas se mantienen sin generación de emociones como se percibió este debate del IEEG, en San Miguel pasará lo que también ocurrirá en la gran mayoría de ciudades de todo México: van a seguir los mismos que hoy gobiernan.

 

Ahora si que, como dicen en mi rancho: ¿Saben qué hubiera estado bueno para emocionarnos en este debate? CUALQUIER COSA menos eso.

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